Desarrollar habilidades de reencuadre requiere práctica y autoconciencia. Una forma de comenzar es reflexionar sobre situaciones pasadas que se percibieron como negativas y tratar de identificar cómo podrían haberse reencuadrado.
La lección de esta exposición es trabajar en reencuadrar nuestras situaciones cuando nos sintamos atrapados y vulnerables. Para ello tenemos que reflexionar sobre estas situaciones, abrir nuestra mente y buscar nuevas perspectivas. ¿Cómo reencuadrar?
Cuando seamos capaces de conectar con los mensajes del cuerpo, aprovechar sus señales como alarmas que nos avisan de aquellos desequilibrios que no hemos sido capaces de interpretar, ahi dejaremos de enfermar.
Practica la gratitud y la visualización positiva para cultivar una perspectiva más positiva en la vida.
Me encantaría que tu mente se expanda y deje de invertir tiempo en sufrir y comience a reencuadrar sus asuntos y transformar su vida, porque este camino, aunque a priori no soluciona ningún problema, sí constituye un comienzo lleno de posibilidades que transformarán tu realidad en un corto plazo. Así que ya sabes….»Reencuadra»
De forma parecida, si el problema es que «caen los beneficios», podemos deducir que el objetivo correspondiente es el de «aumentar los beneficios»
En relaciones con tus hijos: Aprovecha las situaciones donde tus hijos hayan hecho alguna trastada para explicarles por qué no lo pueden hacer y pensar que es una oportunidad de mejorar su educación en vez de enfadarte y solamente regañarlos.
Dormir puede ser un puente que te conecté con la Divinidad, un espacio donde visionar desde una percepción completa e integrada.
En definitiva el reencuadre es una técnica que hace las mentes más flexibles y que demuestra algo que en desarrollo individual se suele decir mucho: nosotros somos, al closing, los responsables del significado que otorgamos a lo que nos ocurre.
Esto significa tomar decisiones alineadas con nuestros objetivos, actuar con confianza y perseverancia, y superar los obstáculos que se presenten en el camino.
Visto de este modo, todo «problema» comporta objetivos apetecibles. Si alguien nos dice: «Mi problema es que me da miedo fracasar», podemos asumir que hay ahí un objetivo implícito que consiste en «tener la seguridad de que voy a triunfar».
Consiste en examinar un hecho de forma distinta a como se estaba haciendo hasta ahora y que generalmente estaba produciendo un bloqueo no dejando avanzar a la persona.
Cuando el objetivo o el estado deseado constituyen el foco de la recogida de información a menudo surgen las soluciones, incluso sin haber llegado a comprender plenamente el estado-problema.
Las personas solemos tomar las experiencias en forma parcial, debido a here nuestros propios filtros inconscientes. Una persona puede ir a una fiesta y centrarse en lo divertida que está la gente, o en lo apretado que se está en ese lugar.